Saltar es el verbo más viejo de los videojuegos y el género de plataformas lo convirtió en arte. La idea es simple: hay un personaje, hay obstáculos, hay abismos, y tu única herramienta real es el control preciso del movimiento. Donkey Kong (1981) puso a Jumpman a esquivar barriles y sin querer inventó el molde; Super Mario Bros. (1985) lo perfeccionó con un diseño de niveles que enseña sin tutorial (el primer Goomba, el primer bloque, el primer hongo, todo en la pantalla 1-1). El salto a las tres dimensiones con Super Mario 64 (1996) fue uno de los momentos más importantes de la historia del medio, porque resolvió cómo moverse con una cámara libre y le dio al género una segunda vida. Después vinieron los que exprimen la precisión hasta el extremo, como Celeste (2018), y los que la mezclan con exploración y mapa interconectado, como Hollow Knight (2017).
Lo que engancha de las plataformas es que el progreso se siente en las manos. Al principio te caés diez veces en el mismo hueco; una hora después lo pasás sin mirar. No hay estadísticas que subir ni equipamiento que comprar: el que mejora sos vos. Eso lo hace un género honesto y también muy generoso: los niveles son cortos, la penalización por fallar suele ser mínima y siempre podés volver por más (monedas, secretos, contrarreloj). Es ideal para quien disfruta del dominio mecánico, para jugar de a ratos y para quien quiere algo que se pueda compartir en el sillón con alguien que recién empieza. Si te molesta repetir un tramo veinte veces, elegí bien el título: hay plataformas amables y hay plataformas que te quieren ver sufrir, y las dos son válidas.
Tenemos 4214 juegos de plataformas en POSTGAME, 29 con logs de la comunidad. Los más valorados hoy son Terraria (2011), Hollow Knight: Silksong (2025) y Tomb Raider (2013). La década más representada es la de los 2010. Este ranking combina los ratings de la comunidad con la popularidad de cada juego y se actualiza cada hora.
Super Mario Odyssey (2017) es alegría pura: cada reino es un juguete nuevo y el sombrero Cappy abre posibilidades sin volverse complicado. Celeste (2018) es exigente pero justo, con reintentos instantáneos y un modo asistido que no te hace sentir culpa por usarlo; además cuenta una historia que importa. Rayman Legends (2013) es el mejor plataformas 2D que muchos se perdieron: niveles musicales, arte hermoso y cooperativo local para cuatro.
Confundir dificultad con injusticia: casi siempre la falla es de timing, no del juego. Apretar el salto con miedo, a medias, en vez de comprometerse con el movimiento. Ignorar los niveles opcionales, que suelen ser los mejores. Y arrancar por los más castigadores (Super Meat Boy, los niveles finales de Celeste) sin haber agarrado ritmo con algo más amable.
tal vez paresca un minecraft 2D al principio pero luego... o por dios pero rezaras por tener paciencia Leer →
un juego muy dificil y entretenido con una historia interesante y si valio los 7 años de espera Leer →