POSTGAME
Entrar
INDUSTRIA

Retro que envejeció bien: 8 clásicos para jugar por primera vez en 2026

23 de julio de 2026

Jugar retro en 2026 tiene una trampa: mucha "obra maestra" solo funciona con los lentes de la nostalgia. Hay juegos que fueron enormes en su momento y que hoy, sin el contexto, son un ejercicio de paciencia: controles rígidos, cámaras imposibles, guardados a cuentagotas, un mapa que hay que dibujar en papel. Esta lista es lo contrario: juegos viejos que un jugador nuevo puede disfrutar HOY sin pedir perdón por su edad y sin necesitar un manual de historia previo.

El criterio es simple. Si se lo diera a alguien de veinte años que nunca tocó una consola de los noventa, ¿lo jugaría con ganas o por obligación cultural? Solo entraron los que pasan esa prueba.

Super Mario World (SNES, 1990)

El control sigue siendo mantequilla. Nada en 35 años superó la sensación de correr, saltar y planear con la capa acá, y la física del salto es tan precisa que cada error es tuyo, nunca del juego. Tiene 96 salidas, muchas secretas, y la libertad de saltearte mundos enteros si encontrás los caminos alternativos.

Es el punto de entrada perfecto al retro porque todo lo que necesitás saber lo aprendés en los primeros dos niveles. Y si te gusta, los Mario modernos como Wonder de 2023 son descendientes directos.

The Legend of Zelda: A Link to the Past (SNES, 1991)

El molde de todos los Zelda posteriores, y todavía uno de los mejores. Denso, misterioso y sorprendentemente ágil: en ninguno de sus calabozos tenés la sensación de estar perdiendo el tiempo, y el giro estructural de la mitad del juego, que no vamos a spoilear, sigue funcionando.

Lo que más sorprende hoy es el ritmo. Se termina en unas quince horas, no tiene diálogos eternos, y cada ítem nuevo abre partes del mapa que ya habías visto. Si jugaste Breath of the Wild o Tears of the Kingdom y querés ver de dónde viene la idea de "el mundo es un rompecabezas", es acá.

Chrono Trigger (SNES, 1995)

El RPG que no envejece: combates sin transición a otra pantalla, historia de viajes en el tiempo con más de una decena de finales y cero relleno. Se hizo con un equipo que juntó a los creadores de Final Fantasy y Dragon Quest y al dibujante de Dragon Ball, y se nota: cada época tiene personalidad propia, cada personaje tiene un arco, y la banda sonora de Yasunori Mitsuda es de las mejores de la historia del medio.

Si solo vas a jugar un JRPG clásico, es este. Dura unas veinticinco horas, no exige grindeo, y el sistema de "Nuevo Juego +" permite ver los finales alternativos sin repetir todo.

Tetris (donde sea, 1984)

No necesita presentación ni perdón. Es matemática convertida en placer, y la versión no importa demasiado: Tetris Effect de 2018 es la más bella, la de Game Boy de 1989 es la más pura, y Tetris 99 convirtió el juego en un battle royale de 99 jugadores que funciona. Todas son el mismo juego perfecto.

Streets of Rage 2 (Genesis, 1992)

El beat 'em up de sillón por excelencia. Cuatro personajes con estilos distintos, golpes que pesan, una banda sonora de Yuzo Koshiro que sonaba a club electrónico cuando la mayoría de las consolas sonaban a juguete, y ocho niveles que se terminan en una hora. Con un amigo al lado sigue siendo una tarde perfecta.

Es el único de la lista que rinde más acompañado que solo, y también el que mejor demuestra que la dificultad de la época no era arbitraria: en modo fácil es una fiesta, en modo difícil es un examen.

Castlevania: Symphony of the Night (PS1, 1997)

La mitad del ADN de los metroidvania modernos sale de acá. Un castillo enorme que se abre a medida que ganás habilidades, un sistema de RPG con niveles y equipo, arte gótico dibujado a mano y un giro a mitad de juego que duplica el mapa. Gótico, enorme, elegante.

Es el más "moderno" de la lista en sensación: si jugaste Hollow Knight o Dead Cells, vas a reconocer casi todo. Lo único que muestra su edad es el doblaje en inglés de la versión original, que es tan malo que se volvió querido.

Super Metroid (SNES, 1994)

La otra mitad. El planeta Zebes se explora en silencio, sin diálogos ni marcadores, y el juego te enseña a moverte con el diseño de sus cuartos: una puerta que no abre es una promesa de que vas a volver con algo nuevo. La sensación de soledad y descubrimiento sigue intacta, y el final tiene uno de los momentos más contados del medio.

Lo único que hay que saber antes: el control tiene una curva. La pared para saltar y el "shinespark" no son obligatorios, pero el juego se abre mucho cuando los aprendés. Dura entre ocho y doce horas.

Final Fantasy VI (SNES, 1994)

Villano icónico, elenco coral de catorce personajes jugables y momentos que los RPG actuales siguen homenajeando: la ópera, el desenlace de la primera mitad, la libertad de la segunda. Es el Final Fantasy anterior al salto al 3D y el más ambicioso en escritura de los clásicos.

Es el más largo de la lista, unas treinta y cinco horas, y el que más pide del jugador: hay grindeo suave y algunos sistemas de la época. La versión Pixel Remaster de 2022 lo suaviza con opciones para acelerar los combates y multiplicar la experiencia, y es la forma recomendada de jugarlo hoy.

Cómo jugarlos hoy, legalmente

• Nintendo Switch Online incluye Super Mario World, A Link to the Past y Super Metroid en su catálogo de SNES, y con el paquete de expansión también hay juegos de Mega Drive.

• Chrono Trigger está en Steam y en móviles, con una versión que corrigió los problemas de su lanzamiento en PC.

• Symphony of the Night viene en Castlevania Requiem para PlayStation 4, junto con Rondo of Blood.

• Streets of Rage 2 está en varias colecciones de Sega y en el servicio de Nintendo.

• Final Fantasy VI en Pixel Remaster para todas las plataformas actuales.

Y un consejo práctico: el guardado rápido y el rebobinado de las versiones actuales no son trampa, son accesibilidad. Los juegos de 1994 fueron diseñados para que los jugaras en una consola que no se podía apagar sin perder el progreso, con un cartucho que costaba lo que hoy cuesta un juego nuevo y con todo el tiempo del mundo. Ninguna de esas condiciones existe hoy. Los diseñadores de 1994 también hubieran querido que termines el juego.

Los que quedaron afuera a propósito

No están Ocarina of Time ni Final Fantasy VII, y no es un descuido. Los dos son fundamentales, pero el 3D temprano envejeció mucho peor que el 2D: cámaras, texturas y control muestran su edad de una forma que el pixel art no. Tienen remakes y remasters que resuelven el problema, y esa es la forma de entrarles hoy. Tampoco están los arcades de los ochenta, porque es otra lista, ni los juegos de aventuras de PC, que merecen una nota aparte.

Si empezás por alguno de estos ocho, registralo en tu diario y puntualo con la escala de hoy, no con la de la época: nos interesa saber cómo le va a un clásico contra un juego de 2026 sin el descuento de la nostalgia. Y si hay un retro que jugaste por primera vez hace poco y te sorprendió, dejalo en los comentarios: la próxima lista puede salir de ahí.

← Volver al blog