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Metroidvanias: qué son, por dónde empezar y cuáles dejar para después

20 de septiembre de 2026

Un metroidvania no es un juego difícil. Es un juego que te esconde la mitad del mapa hasta que te ganás el derecho a verlo. Esa diferencia importa, porque mucha gente entra a Hollow Knight, se come tres muertes seguidas con un jefe y concluye que el género no es para ella, cuando en realidad el problema fue el orden de entrada.

Vamos a arreglar eso.

Qué es un metroidvania, en serio

El nombre viene de dos sagas: Metroid (Nintendo, desde 1986) y Castlevania, en particular Symphony of the Night (Konami, 1997), que copió la estructura de Super Metroid (1994) y le sumó números de RPG. La fórmula es siempre la misma: un mapa único e interconectado, sin niveles separados, donde vas encontrando habilidades (doble salto, dash, nadar, romper paredes) que abren zonas que ya viste pero no podías cruzar.

Lo que engancha no es el combate ni el plataformeo, aunque los haya. Es la sensación de volver. Pasás por un pasillo con una puerta rara a la hora de juego, y a las seis horas la abrís y sentís que el juego te estaba esperando. Un buen metroidvania te enseña a leer el mapa como una lista de deudas pendientes.

Eso también significa que el género tiene un costo de entrada real: hay que tolerar estar perdido. Si ese estado te genera ansiedad más que curiosidad, empezá por los juegos de arriba de esta lista y no por los de abajo.

Ocho recomendaciones, de más amable a más exigente

Las ordené por dificultad de entrada, no por calidad. Todos son excelentes. La diferencia está en cuánto te guían, cuán castigadores son cuando te equivocás y cuánto exigen del control.

1. Ori and the Blind Forest (Moon Studios, 2015) / Ori and the Will of the Wisps (2020) El mejor lugar para empezar. Ori es hermoso, tiene una historia corta y directa, y el diseño te empuja siempre hacia adelante con marcadores en el mapa. El plataformeo es exigente en algunos tramos (las secuencias de escape son famosas), pero los checkpoints son generosos. Will of the Wisps es superior en todo, pero jugá primero el original: dura unas 8 horas y te deja preparado. Ambos están en Switch, Xbox, PC y Game Pass.

2. Metroid Dread (MercurySteam / Nintendo, 2021) La entrada moderna de la saga que le da nombre al género. Dread es muy lineal para lo que es un metroidvania: te cierra puertas detrás tuyo para que no te pierdas, y aun así se siente enorme. Los E.M.M.I. (robots que te persiguen) son tensos pero justos. Es el juego que te enseña el lenguaje del género sin que te des cuenta. Exclusivo de Switch, y anda perfecto en Switch 2.

3. Guacamelee! (DrinkBox Studios, 2013) Un metroidvania con combate de brawler, humor mexicano y colores que te despiertan. Es corto, tiene cooperativo local y un mapa chico que casi nunca te deja sin saber adónde ir. Ideal si venís de juegos de acción y querés algo que se sienta familiar. La secuela de 2018 es igual de buena.

4. Axiom Verge (Thomas Happ Games, 2015) Hecho por una sola persona, y se nota en lo obsesivo del detalle. Es el homenaje más directo a Super Metroid que existe: pixel art, laberintos, armas raras y un glitch gun que rompe el mundo de formas que el juego sí pretende que rompas. Está acá en el medio porque el mapa es confuso a propósito y a veces no te dice nada durante una hora. Si eso te gusta, vas a amar el género entero.

5. Hollow Knight (Team Cherry, 2017) El metroidvania más recomendado de la década y, paradójicamente, uno de los peores para empezar. El mapa es gigante, no aparece hasta que comprás el plano de cada zona, el combate castiga la impaciencia y hay jefes que te van a frenar en seco. Pero si llegás con el género ya entendido, es una obra maestra: Hallownest es de los mundos mejor diseñados que se hicieron en un videojuego. Consejo práctico: comprá la brújula y el mapa apenas puedas, y no te obsesiones con los 100%. Silksong (2025) es más difícil todavía; dejalo para después.

6. Blasphemous (The Game Kitchen, 2019) Un metroidvania español con estética de Semana Santa andaluza, sangre a baldes y una dificultad que combina el plataformeo con castigos duros por caer. Tiene menos habilidades de movilidad que otros y más peso en el combate con espada. Vale por la atmósfera: nada se le parece. Blasphemous 2 (2023) es más amable y mejor diseñado, así que si el primero te frustra, probá el segundo.

7. Castlevania: Symphony of the Night (Konami, 1997) El clásico que fundó la mitad del nombre. Hoy se consigue en PS4 dentro de Castlevania Requiem y en celulares. Es lento, tiene menús de RPG y un secreto famoso que duplica el juego a la mitad. No te va a guiar ni un poco. Pero la sensación de explorar el castillo sigue intacta después de casi treinta años. Está abajo porque su diseño es de otra época, no porque sea malo.

8. Animal Well (Billy Basso / Bigmode, 2024) Lo más exigente de la lista, y no por el combate: no hay combate. Animal Well es un metroidvania de puzles donde las "habilidades" son objetos comunes (un yoyó, un disco, un frisbee) que tienen usos que nadie te explica. Terminarlo lleva 8 horas; entender lo que pasa lleva semanas y una comunidad entera. Jugalo cuando ya sepas que el género te gusta y quieras que te sorprendan.

Qué evitar al principio

No arranques por el más famoso. Hollow Knight y Silksong son los que más se nombran y los que más gente abandona. No es culpa tuya: son juegos para alguien que ya sabe leer un mapa de metroidvania.

No uses guías en la primera hora. El género vive de perderse. Si abrís una guía al primer tramo confuso, te sacás la única cosa que hace especial a estos juegos. Regla útil: buscá ayuda recién si llevás 40 minutos sin encontrar nada nuevo.

No te quedes en un jefe. Si un jefe te frena tres veces, casi siempre hay otro camino disponible. Los metroidvanias te dejan volver más fuerte. Irte no es rendirse, es jugar como el diseño espera.

No compares tu tiempo con el de nadie. Los tiempos que ves en Steam o en HowLongToBeat son de gente que ya conoce la ruta. Tu primera vez va a ser más larga, y esa es la buena.

Cómo saber si el género es para vos

Hacete una pregunta simple: cuando en un juego ves una puerta cerrada, ¿te molesta o te intriga? Si te intriga, entrás. Si te molesta, empezá por Ori o Dread, que respetan tu tiempo, y fijate si esa sensación cambia a las cuatro o cinco horas. En mi experiencia, cambia casi siempre: el género tiene una curva de aprendizaje, pero la recompensa es una forma de jugar que después extrañás en todo lo demás.

Si arrancaste alguno de estos, registralo en tu diario de POSTGAME y anotá en qué hora del juego te sentiste perdido por primera vez. Es el dato más útil que le podés dejar a alguien que viene detrás tuyo, y también el mejor recuerdo que te vas a llevar cuando lo termines.

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