Guía para entrar a los soulslike sin romper el control
26 de julio de 2026
Los soulslike tienen fama de castigo, pero su secreto es otro: son juegos que respetan tu aprendizaje. Cada muerte enseña algo, y el juego está diseñado para que la lección sea legible: ese jefe te mató porque te quedaste sin estamina en el momento equivocado, porque rodaste hacia el lado del que venía el golpe, porque quisiste pegar una vez más. La pregunta no es si sos "suficientemente bueno", sino por dónde entrar, porque no todos los juegos de FromSoftware enseñan de la misma manera ni piden lo mismo.
Qué hace soulslike a un soulslike
Antes de elegir, conviene saber qué te vas a encontrar, porque el género tiene reglas que se repiten y que al principio parecen arbitrarias:
• La muerte tiene costo pero no es definitiva. Perdés las almas (o runas, o ecos de sangre) que llevabas encima, pero podés recuperarlas si llegás al lugar donde moriste sin morir de nuevo. Es la mecánica que más asusta y la que menos importa: las almas se vuelven a farmear en diez minutos.
• La estamina manda. Atacar, rodar, correr y bloquear consumen una barra que se regenera. Aprender a no vaciarla es el ochenta por ciento de la curva de aprendizaje.
• Las hogueras son el ritmo. Descansar cura y rellena los frascos, pero revive a todos los enemigos normales. Cada tramo entre hogueras es un desafío cerrado.
• Nadie te explica nada. La historia está en las descripciones de los objetos, en la arquitectura y en los diálogos crípticos. Se puede ignorar completamente o se puede pasar cien horas en YouTube reconstruyéndola. Las dos opciones son válidas.
• Los jefes son exámenes. Cada uno tiene patrones que se aprenden. Un jefe que parecía imposible a las diez muertes suele caer a las veinte, y no porque subiste de nivel: porque aprendiste.
Si querés la puerta amable: Elden Ring
Elden Ring, de 2022, es el juego que más gente metió en el género, y con razón. El mundo abierto cambia todo: ¿un jefe te frena? Andá a explorar a otro lado, encontrá una cueva, subí tres niveles, conseguí un arma nueva, volvé más fuerte. Es el único juego de FromSoftware donde la paciencia se puede reemplazar parcialmente con curiosidad.
Además tiene las herramientas más generosas de la saga. Las cenizas de espíritu te dan un aliado invocable en casi cualquier jefe, la montura permite escapar de cualquier pelea del mapa, y la cantidad de builds viables es enorme: podés jugar de mago a distancia y no tocar una espada en toda la partida. La contra es que el mundo es tan grande que algunos jugadores se pierden y se desmotivan; si eso te pasa, la regla es seguir la luz dorada de los sitios de gracia, que siempre señala hacia el próximo objetivo principal.
Un consejo concreto: el primer jefe obligatorio, Margit, está diseñado para que rebotes. Si te frena, es el juego diciéndote que explores Limgrave entera antes de volver.
Si querés la experiencia clásica: Dark Souls III
Dark Souls III, de 2016, es el más redondo de la trilogía original: combate más ágil que el primero, jefes memorables desde el tutorial, y niveles que se pliegan sobre sí mismos con atajos que te hacen sentir un genio cuando los descubrís. Ideal para entender por qué esta saga marcó una década.
Es lineal en comparación con Elden Ring, y eso es una ventaja para aprender: no podés esquivar el problema, tenés que resolverlo, y cuando lo resolvés sabés exactamente qué aprendiste. Los dos DLC, Ashes of Ariandel y The Ringed City, tienen algunos de los mejores jefes que FromSoftware hizo nunca, pero dejalos para el final.
Si te tienta empezar por el Dark Souls original de 2011 por respeto a la historia, hacelo sabiendo que la segunda mitad del juego está visiblemente menos terminada que la primera. Sigue siendo una obra maestra por el diseño de mundo, pero es una puerta más dura.
Si querés velocidad: Bloodborne o Sekiro
Bloodborne, de 2015 y exclusivo de PlayStation, premia la agresión: acá no hay escudo detrás del cual esconderse, y cuando recibís daño tenés una ventana corta para recuperarlo pegando. Eso invierte el instinto de todo jugador de Dark Souls, que es retroceder, y una vez que lo incorporás el combate se siente como un baile violento. La ambientación gótica y lovecraftiana es la mejor de la saga, y Yharnam es un lugar que no se olvida.
Sekiro, de 2019, directamente es otro deporte: no hay builds, no hay estadísticas que subir, no hay ayuda cooperativa. Hay una katana, un sistema de postura y una regla: parry o muerte. Es el más difícil de los cinco y también el más limpio, porque no tiene ningún atajo. Cuando lo entendés, el combate es un juego de ritmo. Cuando no, es una pared. Si querés entrar a Sekiro, entrá sabiendo que el juego te va a pedir que desaprendas todo lo que sabías de los otros.
Los dos son brillantes; los dos duelen distinto.
Los primos que no son de FromSoftware
Hollow Knight (Team Cherry, 2017) es un soulslike disfrazado de metroidvania precioso y baratísimo. Tiene almas que perder, bancos que funcionan como hogueras, jefes que te enseñan a base de repetición, y un mundo dibujado a mano que se abre en capas. Su secuela, Silksong, salió en 2025 y es más exigente, así que el orden importa: primero el original.
Lies of P (Neowiz, 2023) sorprendió a todos siendo un "Bloodborne de Pinocho" que funciona en serio. Sistema de parry sólido, armas que se pueden desarmar y combinar, y una ambientación de belle époque en descomposición. Es probablemente la mejor entrada al género hecha fuera de FromSoftware.
Nioh 2 (Team Ninja, 2020) es para cuando ya jugaste dos o tres soulslike y querés algo con más profundidad mecánica: posturas, combos y botín. No es para arrancar.
Demon's Souls, en su remake de 2020 para PlayStation 5, es el origen de todo y se ve espectacular, pero su estructura de mundos separados y su sistema de tendencias son más ásperos que lo que vino después.
Consejos que nadie da
• La primera build no importa. Elegí la clase que suene divertida y listo; en todos estos juegos las estadísticas se pueden corregir después, y lo que aprendés de movimiento y timing sirve para cualquier build.
• Perder almas es parte del diseño, no un bug de tu vida. Gastalas apenas puedas en niveles o en mejoras de arma y dejá de caminar con cuarenta mil encima.
• Mejorá el arma antes que el personaje. En los Souls, subir un arma de +3 a +6 pega más fuerte que cinco niveles en Fuerza. Es el error más común de los principiantes.
• Invocar ayuda no es trampa. El multijugador cooperativo existe y es parte del juego completo. Traer a un jugador para un jefe es usar una herramienta que los diseñadores pusieron a propósito.
• Un jefe te frena: alejate un rato. Volver al día siguiente después de dormir gana más peleas que insistir tres horas seguidas con los nervios de punta.
• Bajá el volumen del orgullo. Si un jefe te tiene veinte muertes, mirá un video de sus patrones. Aprender es aprender, de donde venga.
El día que le ganes a tu primer jefe imposible vas a entender por qué somos tantos los que no podemos soltar este género. Cuando pase, loggealo: anotá cuál fue el jefe, cuántas veces te mató y qué cambió en la corrida que lo derribó. Y si ya entraste por otra puerta, contá en los comentarios cuál fue y qué le recomendarías a alguien que arranca hoy.
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